
Me llamo Ricky. Tengo 34 años y soy economista y financiero de formación, y aun así llegué tarde, de forma personal, al mundo de las inversiones. Es una disciplina que para algunos forma parte de la conversación cotidiana y que para otros se siente distante, casi ajena, a pesar de afectar directamente sus decisiones de vida. Esa distancia es, en buena medida, el problema que SHARP intenta resolver: acercar el análisis financiero riguroso a quien no tuvo la oportunidad de acercarse antes.
SHARP surge de combinar esa formación técnica con algo que ha sido, desde siempre, mi afición personal: las apuestas deportivas analizadas con la misma disciplina cuantitativa que exige el análisis financiero serio. No me considero un gurú, ni aspiro a serlo, el valor real de este espacio no está en tener siempre la razón, sino en la disciplina de buscar una ventaja (un edge) genuinamente respaldada por datos, y en la honestidad de reconocer cuando esa ventaja simplemente no existe.
Esta semana viví, del otro lado del escritorio, exactamente ese proceso que quiero que ustedes vean, no solo el resultado final.
Le pedimos a nuestro modelo que buscara si combinar varias señales públicas de una empresa (lo que hacen sus directivos con sus propias acciones, sus números financieros, su comportamiento técnico en bolsa) de verdad predice si esa acción va a subir o bajar después. Corrimos esa prueba contra más de mil casos reales, de más de medio centenar de empresas, a lo largo de dos años completos.
La respuesta honesta fue que no. Esa combinación específica no tuvo ninguna ventaja real, en ninguna de las ventanas de tiempo que probamos. Y aquí viene la parte que más quiero que se quede: pudimos haberlo publicado igual, con una gráfica bonita y un número que se ve inteligente. No lo hicimos. Si algo no funciona con datos reales, para mí no tiene ningún valor dártelo con una envoltura atractiva. Eso también es parte de lo que estás pagando cuando confías en SHARP: mi palabra de que si algo no sirve, te lo digo así, aunque me haya costado días de trabajo real llegar a esa conclusión.
Después de ese primer intento, probamos una idea distinta, mucho más específica, apoyada en un efecto real que economistas académicos han documentado desde hace más de tres décadas: cuando una empresa reporta resultados y sorprende al mercado (para bien o para mal), el precio suele seguir moviéndose en esa misma dirección durante varias semanas después, no solo el día del reporte.
Esta vez, con una muestra real considerable, sí encontramos un patrón consistente y ordenado: entre más grande la sorpresa (positiva o negativa), más se movió el precio en esa dirección en las semanas siguientes. No voy a compartir aquí los números exactos ni el método completo que usamos para medirlo, y lo digo con toda intención: es, literalmente, la parte de nuestro trabajo que nos costó más construir bien, y no tendría sentido regalársela a cualquiera que quiera copiarla.
Con ese hallazgo real construimos una alerta nueva, que ya está viva en el dashboard: cuando una empresa de nuestro universo reporta una sorpresa real y grande, te avisamos, con el hecho real y lo que históricamente ha significado ese tipo de sorpresa, para que tú decidas qué hacer con esa información. Nunca te va a decir "compra" o "vende", eso no es lo que hacemos en SHARP, ni con esto ni con nada.
Le puse ese nombre porque la misma semana que probábamos esto, el gobierno de Estados Unidos anunció una inversión fuerte en minerales críticos y magnets, un buen recordatorio de que la política también mueve sectores completos, no solo los resultados trimestrales de una empresa. Wall Street y Washington cada vez están más conectados, y quería que el nombre reflejara eso.
Hoy mismo, en su primera corrida real, la alerta encontró varios reportes de resultados reales en nuestro universo, y algunas de esas sorpresas fueron lo bastante grandes para avisarte. Si quieres recibir estas alertas en tiempo real, con todo el análisis real detrás de cada una, suscríbete ahora.
Esto es, en el fondo, cómo construyo SHARP: probando en serio, aceptando cuando algo no funciona, y cuidando lo que sí funciona en vez de exhibirlo completo.
Un abrazo,
Ricardo Pacheco
Fundador, SHARP
Contenido informativo y educativo, no constituye asesoría financiera personalizada.
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